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El ladrón de murillos

El visitante que llega a Sevilla se sorprende de la cantidad de obras artísticas de alta calidad que se pueden encontrar en sus museos y sus iglesias, pero se sobrecoge cuando se entera de la cantidad inmensa que se perdieron por el escaso celo de quienes debían protegerlas o por la codicia de quienes las saquearon.

«El ladrón de Murillos» se lee como cuento, pero es un relato duro, que nos transporta a la Guerra de Independencia, cuando los ejércitos napoleónicos habían tomado España y se llevaban de forma metódica y sistemática las mejores obras de arte. Esta novela corta explica por qué hay que viajar a tantos países para ver las obras del genial pintor sevillano.


El retrato de un tiempo terrible

Andrés Nadal consigue en este texto bellísimo arrancar emociones contradictorias, porque relata de forma poética situaciones terribles, llenas de sufrimiento y dramatismo. Se sitúa entre los años 1810 y 1812, cuando el ejército napoleónico ocupa Sevilla para utilizar sus fábricas militares y desde allí atacar Cádiz, último bastión de la resistencia española.

El hijo de un pintor de la Corte francesa asesinado por las masas revolucionarias llega a Sevilla como soladado enrolado para escapar del hambre. El ciudad le encargan robar lienzos de los grandes maestros de la pintura española como Murillo. Se da cuenta de que se trata de una orden injusta y decide falsificar los cuadros para salvar los originales. Durante esa tarea conoce a una joven asesina de soldados para vengar la muerte de su padre, y se enamora de ella de forma inexorable.

«Durante meses habían recorrido largos caminos que no llegaban a ninguna parte, tierra plana llena de nada, y tras unas montañas se encontraron con un vergel y una ciudad anclada en el tiempo y rodeada por viejas murallas.»

Se trata de una novela histórica escrita por un historiador que conoce muy bien ese tiempo y el entorno geográfico. Consigue ocultar los datos y detalles para que no abrumen al lector y no le expulsen del texto literario, pero están, por lo que quien lee el texto se queda con las ideas y las imágenes de la Sevilla de inicios del s. XIX.

Se trata de una novela histórica que se lee como un poema en prosa.